Iglesia Evangélica Unión Peruana

"El Sembrador"

Nuestra Iglesia

La Iglesia Evangélica Unión Peruana nació en 1932 en la ciudad de Iquitos, fruto del trabajo misionero iniciado años antes por siervos comprometidos con la expansión del evangelio. Bajo la dirección del misionero escocés Juan Mackienon, la iglesia fue creciendo rápidamente, consolidándose como una comunidad de fe, servicio y formación espiritual.

A lo largo de los años, se han levantado líderes y obreros comprometidos con la obra del Señor, manteniendo vivo el legado de aquellos primeros misioneros. Hoy, seguimos firmes en nuestra misión de sembrar la Palabra de Dios, formando vidas y llevando esperanza a las nuevas generaciones.

Somos una comunidad cristiana comprometida con la predicación del Evangelio de Jesucristo, la enseñanza bíblica sólida y el servicio a nuestra comunidad. Nuestro propósito es glorificar a Dios, hacer discípulos y transformar vidas a través del poder del Espíritu Santo.
Ser una iglesia que impacta positivamente a nuestra comunidad y más allá, formando creyentes maduros en la fe, comprometidos con la misión de Dios y viviendo en amor y unidad como cuerpo de Cristo

Como Ministerio, Creemos

En Dios Padre, creador del cielo y de la tierra.

En Dios Hijo, Jesucristo, en su encarnación, vida sin pecado, sufrimientos, muerte redentora en la cruz, resurrección, ascensión y su segunda venida.

En Dios Espíritu Santo, cuya obra en el ser humano lo lleva al arrepentimiento (reconocimiento y rechazo del pecado), a la conversión (entrega a Dios), al nuevo nacimiento (recepción del Espíritu Santo) y a la santificación (una vida transformada por el poder divino).

Creemos en la corrupción y perdición del ser humano a causa del pecado original, y en su salvación únicamente por la fe en la obra redentora de Jesucristo.

Creemos en la comunión por medio del Espíritu Santo con Dios nuestro Padre, con Jesucristo nuestro Señor y con todos los creyentes nacidos de nuevo.

Esperamos con fe la segunda venida de Jesucristo, quien vendrá para arrebatar a los suyos y cumplir su promesa de vida eterna.

Creemos en el Juicio Final, en la vida eterna en comunión con Dios para los redimidos, y en la condenación eterna para quienes rechacen a Jesucristo como su Salvador.